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Esto, sin lugar a dudas, ha repercutido favorablemente en las Balanzas Turísticas de muchos países, dentro de los cuales se encuentra México. La OMT ha pronosticado un crecimiento anual del 4.3% en las llegadas de turistas internacionales para las próximas dos décadas, asimismo estima un crecimiento del 6.7% anual de los ingresos económicos generados por la misma corriente de turistas internacionales (OMT, 1997).
Según datos de la Organización Mundial del Turismo,
nuestro país ocupa el octavo lugar mundial por el número
de turistas internacionales y el décimo por los montos
de los ingresos recibidos; asimismo se ubica en el séptimo
puesto por la cantidad de cuartos de hotel y el décimo
tercer sitio por el volúmen y gasto de los turistas
mexicanos en el exterior (Silva Herzog, 1994).
Las cifras, cantidades y posiciones que se citan, corresponden
a la modalidad de un "turismo convencional" generalizado,
con características de un turismo frecuentemente masivo
y en el que no se establecen claramente los motivos
o propósitos del viaje. Bien puede ser turismo de placer,
cuyo principal objetivo es la recreación o un turismo
de negocios y convenciones con un perfil definido del
turista, como también un turismo cuyo fin sea la salud,
la cultura, la religión o el deporte.
Existe, por lo tanto, un abanico muy amplio de gustos y preferencias que tipifican al visitante cuando establece sus intereses personales. También existe, hoy en día, un tipo de turismo muy particular, que orienta sus pretensiones a conocer más de la naturaleza y procurar su defensa y conservación: es el denominado "ecoturismo", que muchos estudiosos también llaman 'turismo ecológico' o 'turismo alternativo'.
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