Mucho se habla de dinosaurios en los últimos tiempos y sabemos que habitaron en varias regiones del territorio mexicano, aunque esto fue en un pasado tan remoto, que cuando se extinguieron, la Sierra Madre Occidental aún no existía; pasaron millones de años para que éste gran macizo y con él la sierra Tarahumara, se levantaran orgullosamente gracias a los depósitos óseos.
Se formaron grandes
mesetas, algunas de las cuales alcanzaron una altitud superior
a los 3,000 metros sobre el nivel del mar. El vulcanismo, siempre
asociado a la actividad y movimientos teutónicos, dieron origen
a las enormes fallas geológicas que provocaron fracturas en
la corteza y generaron profundas grietas, algunas de las cuales
alcanzan los 2 mil metros de profundidad. Al paso del tiempo
y con la acción de los fenómenos climáticos, se formaron arroyos
y ríos que confluyen en lo profundo de los cañones y barrancas,
ahondándolos al socavar y erosionar sus causes. El resultado
de todos estos millones de años de evolución y que ahora podemos
disfrutar generosamente, es el gran sistema denominado Barrancas
del Cobre.