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Dichas
corridas de toros pudieron tener como escenario la actual
Plaza de Toros de Tlaxcala, que data del siglo XVIII. Bien
podemos decir que esta reliquia es mágica, porque nos
transporta en el tiempo, con su inseparable compañero
del siglo XVI, la torre campanario del exconvento franciscano,
con el sol que en su ocaso la pinta de oro, su vieja arcada
que contrasta con el cielo azul tlaxcalteca, y los trajes
de los toreros y sus cuadrillas que bien podrían corresponder
a los inicios del siglo XX.
La
plaza más antigua, en pie y en uso, es la Plaza de
Toros Jorge "El Ranchero" Aguilar de Tlaxcala. Está
ubicada en el centro histórico de la ciudad de Tlaxcala,
a un lado del exconvento franciscano y nuestra bella Capilla
Abierta, ambas joyas del siglo XVI. Tiene capacidad para 2,500
personas.
Huamantla,
de gran tradición taurina, tuvo también una
plaza de toros del siglo XVIII que desafortunadamente ya no
existe. Huamantla cuenta con el único Museo Taurino
en el estado y su plaza de toros "La Taurina", inaugurada
el 15 de agosto de 1918, fue construida por un grupo de aficionados
que sufragaron todos los gastos, asesorados por el matador
huamantleco Antonio Ortega "El Marinero", quien
fuera compañero y alternante del famoso matador Rodolfo
Gaona. Actualmente tiene una capacidad para 5,500 personas
En la
torera ciudad de Apizaco hubo cuatro plazas de toros anteriores
a la actual "Monumental de Apizaco", que es la más
grande del estado, con capacidad para 6,334 personas cómodamente
sentadas, inaugurada el 14 de enero de 1987. Aquí,
precisamente, está una de las magnas esculturas en
honor al toro bravo tlaxcalteca obra del escultor Diódoro
Rodríguez.
Tlaxcala,
lugar ideal para vivir y disfrutar de la Fiesta Brava.
CARNAVAL
DE TLAXCALA
El
Carnaval en Tlaxcala, tal como lo conocemos, nació
en el siglo XVII, a partir de las suntuosas fiestas
de los hacendados españoles, a las que se negaba el
acceso a los indígenas; éstos, como respuesta,
bailaban en atrios, plazas y calles, imitando, de manera sarcástica,
las fiestas de sus patrones, sus extravagantes trajes y los
extraños movimientos de sus danzas, para lo cual cubrian
su rostro con una mascara de tez blanca y ojos claros.
La molestia
de los hacendados de Tlaxcala llegó a tal grado que,
en 1699, el conde de San Román, gobernador de la Provincia
de Tlaxcala, prohibió ese tipo de expresiones que los
ridiculizaba. A pesar de la prohibición, continuaron
los bailables populares y la mofa contra quienes los discriminaban.
Hoy, más
de 50 poblaciones tlaxcaltecas festejan el carnaval, lo que
da lugar a una gran variedad de danzas, atuendos, significados
y máscaras, proporcionando a cada región su
toque característico y, en conjunto, creando un fantástico
caleidoscopio cultural lleno de color, alegría y tradición,
que hacen único al Carnaval de Tlaxcala.
Las más
importantes camadas y los poblados donde ejecutan sus danzas
son:
Los
Catrines de Santa Cruz Tlaxcala, San Bernardino y San
Miguel Contla, San Nicolás Panotla y Amaxac de Guerrero.
Las
Cintas de San Juan Totolac y Santa Ana Chiautempan. La
vestimenta de los huehues que realizan la Danza de las Cintas
es muy llamativo; los hombres cubren su rostro con la clásica
máscara de facciones españolas, cubren su cabeza
con una pañoleta de color brillante, sobre la cual
se colocan su sombrero de palma, adornado con largas y vistosas
plumas de colores y pequeños espejos, de los cuales
penden pañoletas de colores. Utilizan camisas blancas
o de rayas, calzón blanco, adornado con listones de
colores; un ceñidor colorido cruza su pecho en diagonal
y rodea su cintura para sujetar su camisa y su calzón;
completan su atuendo unos sencillos huaraches de cuero.
Las mujeres,
llevan como tocado en sus cabezas un pequeño sarape
multicolor; llevan también un collar de cuentas de
varios colores, una blusa estilo otomí con bordados
de color rojo y una larga y amplia falda azul o negra, circundada
con líneas de brillantes colores; algunas calzan huaraches
y otras zapatos sencillos.
Las
Cuadrillas de San Dionisio Yauhquemecan, El Rosario Ocotoxco,
Santa Úrsula Zimatepec, Santa Anita Huiloac, Santa
María Atlihuetzía y San Esteban Tizatlán.
Los Cuchillos de Toluca de Guadalupe. Los Cuchillos
de Toluca de Guadalupe, en Terrenate, difieren grandemente
por su vestimenta del resto de las camadas del estado, además
de ser una de las pocas camadas que aún no admiten
la participación de mujeres, por lo que los personajes
femeninos son interpretados por los mismos huehues, quienes
agregan trenzas a sus tocados.
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