|
El
arte culinario de la región se enriqueció con
la abundancia de hierbas y plantas como cilantro, perejil,
epazote, papaloquilitl o pápaloquelite, quintoniles,
verdolagas, huauzontle, pepicha, miltomate, cebolla de rabo,
chile, ayotli o calabaza, ayotontli o calabacita y nopal,
del cual fue condimento muy importante uno de sus frutos:
una tuna agria llamada xoconochtli o xoconochtle; además
de las deliciosas tunas dulces, verdes y rojas. Los insectos
también formaban parte de las delicias gastronómicas
prehispánicas de Tlaxcala, como los chapulines, chinicuiles
(gusanos rojos del maguey), los escamoles (larvas de hormiga)
y el ahuauhtli o ahuaxtle (huevecillos de mosco). Abundaban
también los charales, axolotl o ajolotes, acociles
(pequeños camarones de río) y los peces de río.
Las flores
como las de yuca, la del tzompantle o colorín, la de
calabaza y la jamaica, también formaban parte de la
exquisita gastronomía prehispánica tlaxcalteca.
Con el establecimiento de los españoles se conjugaron
las dos culturas gastronómicas, incrementando la vasta
riqueza culinaria de Tlaxcala. Se conocieron entonces haba,
trigo, cebada, arroz, puercos, ovejas, gallinas y ganado vacuno;
con éste último se incorporaron la leche y sus
derivados, como el queso, el requesón y la crema.
De la
mezcla cultural surgieron entonces los llamados "platillos
mestizos". Ahora, las pencas del maguey se usaron también
para envolver carne de carnero, pollo y puerco, dando mayor
variedad a las deliciosas barbacoas prehispánicas.
Asimismo, el ancestral cacao se popularizó mezclado
con leche.
Si bien
los tlaxcaltecas ya consumían dulces elaborados con
semillas de uauhtli mezcladas con miel de hormigas silvestres,
preparación que se conocía como tzoalli, no
fue sino hasta la época colonial que conocimos la miel
de abeja y la caña de azúcar, cuyas mieles o
melazas dieron origen al mexicano piloncillo. De esta manera,
persisten hasta nuestros días dulces que son un regalo
al paladar, como los tlaxcales, elaborados con granos de elote
martajados, las muy famosas alegrías y, con la introducción
del trigo, otras delicias como el pan de fiesta, los buñuelos
con requesón y miel de piloncillo, y los muéganos
huamantlecos, entre otros.
Los moles
son de origen prehispánico, pero ciertos condimentos
españoles les han dado el sabor que disfrutamos ahora,
y cada región ha creado su propia versión. Nadie
puede decir que es el inventor del mole, pero nosotros sí
podemos afirmar que nuestros Moles Prieto y de Fiesta son
manjares únicos.
Todas
estas delicias gastronómicas, excepto los perros tlalchichi
o techichi, han sobrevivido hasta
ARTESANIAS
Tlaxcala
tiene una gran variedad de artesanías, entre las cuales
se pueden mencionar: el tallado de madera, la alfarería,
Orfebrería Canteros, Figuras de Totomoxtle, Bordados
Fundidores de Campanas, entre otras.
Los
tizatlecos crean con gran habilidad verdaderas piezas de arte,
sus artesanías se basan en el tallado de madera, entre
las cuales destacan los teponaxtles, famosos bastones, ajedreces
de ejércitos prehispánicos y múltiples
objetos útiles y decorativos de gran belleza. Cabe
señalar que los bastones de Tizatlán posiblemente
sean los únicos sobrevivientes de una milenaria tradición
de los antiguos mexicanos, no sólo para uso de los
ancianos, sino como símbolo de poder, tanto terrenal
como divino, o como augurio de "larga vida", para
los nacidos bajo la protección del dios que corresponda
a la fecha; así lo demuestran algunos dibujos contenidos
en los TONALAMATL.
En Tlatempan,
se crean las más hermosas e imponentes máscaras
de carnaval. En San Bernardino Contla, en Santa Ana Chiautempan
y Guadalupe Ixcotla se fabrican los famosos sarapes y tapetes
que conservan las formas y colores de nuestros antepasados,
conocidos como "SALTILLOS" .
En San Sebastián Atlahapa se mantiene viva una muy
antigua tradición artesanal: el barro bruñido.
Son muchos los artesanos trabajan el barro sin ayuda de tornos
ni de moldes, a la más vieja usanza, por lo que sus
piezas tienen aún mayor mérito. En San Pablo
del Monte se trabaja, con verdadera maestría y buen
gusto, la cerámica tipo Talavera, de añejo sabor
colonial. El origen y el nombre de esta cerámica proviene
de la ciudad de Talavera de la Reina, en España, pero
en Tlaxcala ha adquirido una fisonomía muy mexicana.
La ciudad
de Tlaxco es famosa por la manufacturación de plata,
donde confluyen elementos prehispánicos y coloniales,
empleando la técnica de la plata a la cera perdida.
Verdaderas joyas de gran finura. En Xaltocan los canteros,
llamados los cuauhxima en la época prehispánica,
a golpe de cincel, labran con gran habilidad, cualquier forma
o figura para fuentes, balaustradas, columnas, macetones o
lo que se les pida.
En
Españita, que antiguamente se llamó Atzatzacuala,
se elaboran las más variadas figuras con la hoja seca
de la planta del maíz, conocida por su nombre náhuatl,
totomoxtli o totomoxtle. Algunas de estas figuras, despliegan
gran sentido del arte y colorido; así, podemos ver
graciosos bailarines, nacimientos, vírgenes, personajes
de la vida cotidiana y cuanta figura puedas imaginar.
Ocotoxco,
municipio de Yauhquemecan, que la primera campana de América
se fundió en Tlaxcala, a mediados del siglo XVI, en
el pueblo de Atlihuetzía, del cual Ocotoxco era uno
de sus barrios. Desde entonces, sus habitantes han mantenido
viva, hasta la fecha, la artesanal técnica empleada
en la Colonia para la fundición de campanas.
En Ixtacuixtla,
se elaboran artesanías de cartón, como varias
familias que allí, realizan con gran maestría
alebrijes, máscaras, figuras para carros alegóricos
y cristos, entre otros. En San Juan Ixtenco se realizan alfombras
y cuadros con semillas de diferentes cereales, que forman
figuras, paisajes e imágenes religiosas. También
en San Pablo del Monte se trabaja el ónix y los cuadros
de popotillo de colores. En Atlzayanca, construye bellos salterios
de gran sonoridad, tradición que viene del siglo XVIII.
En Tequexquitla se elaboran casitas con paja de centeno y
trigo; se elaboran también cuadros y cortinas de popotillo;
cestería de zototl, que es una palma nativa de este
lugar, y cerámica tipo Talavera. Xalostoc tiene fama
como importante fabricante de juegos pirotécnicos,
como los castillos, toritos y cascadas con extraordinarias
luces de colores y formas fantásticas.
|